Mostrando entradas con la etiqueta yo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta yo. Mostrar todas las entradas

jueves, 5 de marzo de 2009

The fundamental things apply as time goes by...


Tengo la convicción de que no existes
y sin embargo te oigo cada noche


te invento a veces con mi vanidad
o mi desolación o mi modorra


del infinito mar viene su asombro

lo escucho como un salmo y pese a todo


tan convencido estoy de que no existes
que te aguardo en mi sueño para luego.


Mario Benedetti

auvidersen... à bientôt...


viernes, 30 de enero de 2009

Se peinaba a lo garçon...


Se peinaba a lo garçon
la viajera que quiso
enseñarme a besar

en la gare d’Austerlitz.


Primavera de un amor

amarillo y frugal
como el sol

del veranillo de san Martín.


Hay quien dice que fui yo

el primero en olvidar
cuando en un si bemol de Jacques Brel

conocí a mademoiselle Amsterdam.

En la fatua Nueva York

da más sombra que los limoneros

la estatua de la libertad,

pero en desolation row

las sirenas de los petroleros

no dejan reír ni volar

y, en el coro de Babel,

desafina un español.

No hay más ley
que la ley del tesoro

en las minas del rey Salomón.


Y desafiando el oleaje

sin timón ni timonel,

por mis sueños va,
ligero de equipaje,

sobre un cascarón de nuez,
mi corazón de viaje,


luciendo los tatuajes

de un pasado bucanero,

de un velero al abordaje,

de un no te quiero querer.


Y cómo huir

cuando no quedan
islas
para naufragar

al país
donde los sabios se retiran
del agravio de buscar
labios que sacan de quicio,


mentiras que ganan juicios

tan sumarios que envilecen

el cristal de los acuarios

de los peces de ciudad

que mordieron el anzuelo,

que bucean a ras del suelo,
que no merecen nadar.

El Dorado era un champú,

la virtud unos brazos en cruz,

el pecado una página web.

En Comala comprendí

que al lugar donde has sido feliz

no debieras tratar de volver.


Cuando en vuelo regular

pisé el cielo de Madrid
me esperaba una recién casada

que no se acordaba de mí.


Y desafiando el oleaje

sin timón ni timonel,

por mis venas va,
ligero de equipaje,

sobre un cascarón de nuez,

mi corazón de viaje,


luciendo los tatuajes

de un pasado bucanero,

de un velero al abordaje,

de un liguero de mujer.


Y cómo huir

cuando no quedan
islas
para naufragar

al país
donde los sabios
se retiran
del agravio de buscar
labios que sacan de quicio,

mentiras que ganan juicios

tan sumarios que envilecen

el cristal de los acuarios
de los peces de ciudad


que perdieron las agallas

en un banco de morralla,

en una playa sin mar.


Joaquín Sabina



jueves, 8 de enero de 2009

Si yo tuviera...

Tal vez tienes razón y soy una cínica...
Tal vez tengo motivos para serlo...




Uno, busca lleno de esperanzas
el camino que los sueños
prometieron a sus ansias...
Sabe que la lucha es cruel
y es mucha, pero lucha y se desangra
por la fe que lo empecina...
Uno va arrastrándose entre espinas
y en su afán de dar su amor,
sufre y se destroza hasta entender:
que uno se ha quedao sin corazón...
Precio de castigo que uno entrega
por un beso que no llega
a un amor que lo engañó...
¡Vacío ya de amar y de llorar
tanta traición!

Si yo tuviera el corazón...
(¡El corazón que di!...)
Si yo pudiera como ayer
querer sin presentir...
Es posible que a tus ojos
que me gritan tu cariño
los cerrara con mis besos...
Sin pensar que eran como esos
otros ojos, los perversos,
los que hundieron mi vivir.
Si yo tuviera el corazón...
(¡El mismo que perdí!...)
Si olvidara a la que ayer
lo destrozó y... pudiera amarte..
me abrazaría a tu ilusión
para llorar tu amor...

Pero, Dios, te trajo a mi destino
sin pensar que ya es muy tarde
y no sabré cómo quererte...
Déjame que llore
como aquel que sufre en vida
la tortura de llorar su propia muerte...
Pura como sos, habrías salvado
mi esperanza con tu amor...
Uno está tan solo en su dolor...
Uno está tan ciego en su penar....
Pero un frío cruel
que es peor que el odio
-punto muerto de las almas-
tumba horrenda de mi amor,
¡maldijo para siempre y me robó...
toda ilusión!…


Enrique Santos Discépolo