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martes, 30 de diciembre de 2008

Soñando que aún siempre va a volver...


En el pabellón de mis juguetes,
un pequeño trovador de barro negro su laúd ataca.
A veces no sé dónde se mete:
se hace amigo de las noches, de los perros, de las caminatas.

Pero por saberse preferido vuelve a mí,
con mañana y sol o con alba gris.
Vuelve de las sombras de un secreto que no sé;
vuelve de un quizás, vuelve de un tal vez...

Y para mí tañe el laúd
con melodía que parece azul;
y para mí cuenta su viaje
y la canción se estrena un traje...
Y para mí tañe el laúd
precipitándolo como un alud;
sospecho que su melodía llega de amar la poesía.

Suena su versión desesperada,
su versión de los misterios que lo animan,
su versión del alma.
Su canción de amor bate las alas;
su país o su emoción llega y camina:
su ilusión desarma.

Y una vez que acaba la canción queda esperar
que vuelva a partir, que vuelva a llegar.
Así me sorprende a ratos el amanecer;
soñando que aún siempre va a volver...

Y para mí tañe el laúd
con melodía que parece azul;
y para mí cuenta su viaje
y la canción se estrena un traje...
Y para mí tañe el laúd
precipitándolo como un alud;
sospecho que su melodía llega de amar la poesía.


Silvio Rodríguez

sábado, 15 de noviembre de 2008

Nadie, ni siquiera la lluvia, tiene manos tan pequeñas.


somewhere i have never travelled,gladly beyond
any experience,your eyes have their silence:
in your most frail gesture are things which enclose me,
or which i cannot touch because they are too near

your slightest look will easily unclose me
though i have closed myself as fingers,
you open always petal by petal myself as Spring opens
(touching skilfully,mysteriously)her first rose

or if your wish be to close me, i and
my life will shut very beautifully ,suddenly,
as when the heart of this flower imagines
the snow carefully everywhere descending;
nothing which we are to perceive in this world equals
the power of your intense fragility:whose texture
compels me with the color of its countries,
rendering death and forever with each breathing

(i do not know what it is about you that closes
and opens;only something in me understands
the voice of your eyes is deeper than all roses)

nobody,not even the rain,has such small hands


En algún lugar al que nunca he viajado, felizmente, más allá
de toda experiencia, tus ojos tienen su silencio:
En tu gesto más frágil hay cosas que me rodean
o que no puedo tocar porque están demasiado cerca.

Con solo mirarme, me liberas.
Aunque yo me haya cerrado como un puño,
siempre abres, pétalo tras pétalo mi ser, como la primavera abre

(con un toque diestro y misterioso) su primera rosa.

O si deseas cerrarme, yo y
mi vida nos cerraremos hermosa, súbitamente,
como cuando el corazón de esta flor imagina
la nieve cayendo cuidadosa por doquier;
nada que hayamos de percibir en este mundo iguala
la fuerza de tu intensa fragilidad: cuya textura
me somete con el color de sus campos,
retornando a la muerte y a la eternidad con cada respiro.

(Ignoro tu destreza para cerrar y abrir
pero, cierto es que algo me dice
que la voz de tus ojos es más profunda que todas las rosas…)

Nadie, ni siquiera la lluvia, tiene manos tan pequeñas.



E.E. Cummings (1894-1962)

jueves, 2 de octubre de 2008

Isla

Nene, he pensado algo mejor que irnos a vivir al campo como Arias Montano... yo me voy a convertir en isla, y que me dejen tranquila... ;)

Aunque estoy a punto de renacer
no lo proclamaré a los cuatro vientos
ni me sentiré un elegido:
sólo me tocó en suerte,
y lo acepto porque no está en mi mano
negarme, y sería por otra parte una descortesía
que un hombre distinguido jamás haría.
Se me ha anunciado que mañana,
a las siete y seis minutos de la tarde,
me convertiré en una isla,
isla como suelen ser las islas.
Mis piernas se irán haciendo tierra y mar,
y poco a poco, igual que un andante chopiniano,
empezarán a salirme árboles en los brazos,
rosas en los ojos y arena en el pecho.
En la boca las palabras morirán
para que el viento a su deseo pueda ulular.
Después, tendido como suelen hacer hacer las islas,
miraré fijamente al horizonte,
veré salir el sol, la luna,
y lejos ya de la inquietud,
diré muy bajito:
¿así que era verdad?





domingo, 17 de agosto de 2008

No pretendo...

solo quiero descubrime tras la luz de tu sonrisa...

el sueño en que descansa la razón de tus anhelos...
la caricia que se entrega sin razón y sin palabras...

para darte mi ilusión no pretendo hacerte mío...

para darte el corazón no pretendo ser tu dueña...



sábado, 17 de mayo de 2008

FLOR Y CRONOPIO


Un cronopio encuentra una flor solitaria en medio de los campos. Primero la va a arrancar, pero piensa que es una crueldad inútil y se pone de rodillas a su lado y juega alegremente con la flor, a saber: le acaricia los pétalos, la sopla para que baile, zumba como una abeja, huele su perfume, y finalmente se acuesta debajo de la flor y se duerme envuelto en una gran paz.

La flor piensa: "Es como una flor"


Julio Cortázar, Historias de cronopios y de famas