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jueves, 5 de marzo de 2009

The fundamental things apply as time goes by...


Tengo la convicción de que no existes
y sin embargo te oigo cada noche


te invento a veces con mi vanidad
o mi desolación o mi modorra


del infinito mar viene su asombro

lo escucho como un salmo y pese a todo


tan convencido estoy de que no existes
que te aguardo en mi sueño para luego.


Mario Benedetti

auvidersen... à bientôt...


sábado, 15 de noviembre de 2008

Nadie, ni siquiera la lluvia, tiene manos tan pequeñas.


somewhere i have never travelled,gladly beyond
any experience,your eyes have their silence:
in your most frail gesture are things which enclose me,
or which i cannot touch because they are too near

your slightest look will easily unclose me
though i have closed myself as fingers,
you open always petal by petal myself as Spring opens
(touching skilfully,mysteriously)her first rose

or if your wish be to close me, i and
my life will shut very beautifully ,suddenly,
as when the heart of this flower imagines
the snow carefully everywhere descending;
nothing which we are to perceive in this world equals
the power of your intense fragility:whose texture
compels me with the color of its countries,
rendering death and forever with each breathing

(i do not know what it is about you that closes
and opens;only something in me understands
the voice of your eyes is deeper than all roses)

nobody,not even the rain,has such small hands


En algún lugar al que nunca he viajado, felizmente, más allá
de toda experiencia, tus ojos tienen su silencio:
En tu gesto más frágil hay cosas que me rodean
o que no puedo tocar porque están demasiado cerca.

Con solo mirarme, me liberas.
Aunque yo me haya cerrado como un puño,
siempre abres, pétalo tras pétalo mi ser, como la primavera abre

(con un toque diestro y misterioso) su primera rosa.

O si deseas cerrarme, yo y
mi vida nos cerraremos hermosa, súbitamente,
como cuando el corazón de esta flor imagina
la nieve cayendo cuidadosa por doquier;
nada que hayamos de percibir en este mundo iguala
la fuerza de tu intensa fragilidad: cuya textura
me somete con el color de sus campos,
retornando a la muerte y a la eternidad con cada respiro.

(Ignoro tu destreza para cerrar y abrir
pero, cierto es que algo me dice
que la voz de tus ojos es más profunda que todas las rosas…)

Nadie, ni siquiera la lluvia, tiene manos tan pequeñas.



E.E. Cummings (1894-1962)

miércoles, 22 de octubre de 2008

Me va la vida en ello...


Después de todo, todo ha sido nada,
a pesar de que un día lo fue todo.
Después de nada, o después de todo
supe que todo no era más que nada.

Grito «¡Todo!», y el eco dice «¡Nada!».
Grito «¡Nada!», y el eco dice «¡Todo!».
Ahora sé que la nada lo era todo,
y todo era ceniza de la nada.

No queda nada de lo que fue nada.
(Era ilusión lo que creía todo
y que, en definitiva, era la nada.)

Qué más da que la nada fuera nada
si más nada será, después de todo,
después de tanto todo para nada.


José Hierro



jueves, 2 de octubre de 2008

Isla

Nene, he pensado algo mejor que irnos a vivir al campo como Arias Montano... yo me voy a convertir en isla, y que me dejen tranquila... ;)

Aunque estoy a punto de renacer
no lo proclamaré a los cuatro vientos
ni me sentiré un elegido:
sólo me tocó en suerte,
y lo acepto porque no está en mi mano
negarme, y sería por otra parte una descortesía
que un hombre distinguido jamás haría.
Se me ha anunciado que mañana,
a las siete y seis minutos de la tarde,
me convertiré en una isla,
isla como suelen ser las islas.
Mis piernas se irán haciendo tierra y mar,
y poco a poco, igual que un andante chopiniano,
empezarán a salirme árboles en los brazos,
rosas en los ojos y arena en el pecho.
En la boca las palabras morirán
para que el viento a su deseo pueda ulular.
Después, tendido como suelen hacer hacer las islas,
miraré fijamente al horizonte,
veré salir el sol, la luna,
y lejos ya de la inquietud,
diré muy bajito:
¿así que era verdad?





domingo, 1 de junio de 2008




Tengo un cuerpo de humo...

Pienso en tus manos y corre el tiempo... tus manos...
oigo música de triste bandoneón y pienso en tus manos, dulces e indefensas...
dulces manos
indefensas
espejo de tu interior revuelto y turbio
o no...
espejo de mi interior revuelto y atormentado
por tus manos.

Y me quedo en tus manos cuando te pienso

me obligo
a quedarme en tus manos,
porque, ¡ay de mí si pienso en tu boca..!
no, no
quiero quedarme sólo en tus manos, grandes (pequeñas)
suaves (duras)
tiernas
nerviosas
retorciendo las espirales de humo de mi cuerpo oscuro...

marcando el compás..

compás de tus manos que sigue mi cuerpo
desde el otro lado de la habitación,
haz una señal y seguiré tus pasos...

animal enjaulado esperando la huida...

déjame salir...

tengo un cuerpo de humo...

mi cuerpo se hace humo para ti
para tus manos
humo retorcido
manos retorcidas

música de bandoneón
y el humo...

martes, 13 de mayo de 2008

LA ZORRA Y LAS UVAS


Es voz común que a más del mediodía,
en ayunas la zorra iba cazando;
halla una parra; quédase mirando
de la alta vid el fruto que pendía.

Causábale mil ansias y congojas
no alcanzar a las uvas con la garra,
al mostrar a sus dientes la alta parra
negros racimos entre verdes hojas.

Miró, saltó y anduvo en probaturas;
pero vio el imposible ya de fijo.
Entonces fue cuando la zorra dijo:
--No las quiero comer. No están maduras.


Félix María Samaniego

lunes, 21 de abril de 2008

Todo pasa y todo queda,
pero lo nuestro es pasar,
pasar haciendo caminos,
caminos sobre el mar.

Nunca persequí la gloria,
ni dejar en la memoria
de los hombres mi canción;
yo amo los mundos sutiles,
ingrávidos y gentiles,
como pompas de jabón.

Me gusta verlos pintarse
de sol y grana, volar
bajo el cielo azul, temblar
súbitamente y quebrarse...

Nunca perseguí la gloria.

Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.

Al andar se hace camino
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.

Caminante no hay camino
sino estelas en la mar...

Hace algún tiempo en ese lugar
donde hoy los bosques se visten de espinos
se oyó la voz de un poeta gritar
"Caminante no hay camino,
se hace camino al andar..."

Golpe a golpe, verso a verso...
Murió el poeta lejos del hogar.
Le cubre el polvo de un país vecino.
Al alejarse le vieron llorar.
"Caminante no hay camino,
se hace camino al andar..."

Golpe a golpe,
verso a verso...

Cuando el jilguero no puede cantar.
Cuando el poeta es un peregrino,
cuando de nada nos sirve rezar.
"Caminante no hay camino,
se hace camino al andar..."

Golpe a golpe,
verso a verso.


Antonio Machado




¿Qué te voy a decir que no te haya dicho ya...?