lunes, 20 de octubre de 2008

Hoy es siempre todavía


Comentábamos ayer por la tarde, cuando ya pudimos relajarnos con "té y pasteles" después de un fin de semana frenético, cómo parece que había pasado un mes desde el jueves, cuando llegó Zuel y empezamos a movernos de arriba abajo en este ir y venir maravilloso que han sido últimos estos días en Sevilla... qué rápido y qué lento pasa a la vez el tiempo, cuando haces tantas cosas en el día y cuando aprendres tanto y todo pasa tan rápido y tan lento a la vez, qué paradoja...


Hoy me quedan entre las manos fotos, apuntes, comidas, café, un libro devuelto, música, alguna que otra anécdota y un paseo nocturno por el parque, entre otras cosas, pero sobre todo la sensación de llevar un poco más de equipaje en este viaje; un poso de experiencia que dos grandes personas han vertido en mí en estos días y ahora me toca recoger y asimilar.


Me gustan los maestros que enseñan, no me gustan los maestros que adoctrinan. Me gustan los maestros que me hacen aprender de una forma tan natural que casi parece que no están haciendo nada porque yo aprenda. Me gustan los maestros que se complementan y se respetan, que se admiran y se lo demuestran. Me gustan los maestros coherentes y honrados, que predican con su ejemplo y que no mienten a sus alumnos ni faltan al respeto a sus compañeros. Me gustan los maestros que son buenos maestros y que son buenas personas.


Es difícil explicar la sensación... Me siento tremendamente afortunada y agradecida (emosionadaaa... ;P), tener la oportunidad de profundizar en el conocimiento de la danza oriental de la mano de mi Maestro, Zuel, y de una Maestra como Ayda es para mí un lujo, un regalo... es de estas cosas que esperas con tantas ganas que cuando llegan se te pasan en un momento y casi no te da tiempo a disfrutarlas, casi tienes que ayudarte del recuerdo para seguir disfrutando... ¡¡yo quiero más!!

No sé, una vez más me faltan palabras... sólo puedo decir que tengo un cúmulo de sensaciones en el pecho que me hormiguean hasta la punta de los dedos y me dan calorcito y gustito, como esos movimientos sencillos y bellos que salen en los momentos de inspiración. Un batiburrillo de cosas en la cabeza por ordenar, un revoltijo de palabras y reflexiones que asimilar, un mundo nuevo que se abre ante mí y yo deseosa de dar un paso más...


Y sí, hoy también estoy un poco más "encantada de la vida", y lo digo con todas las de la ley con conocimiento de causa y sabiendo lo que esa frase significa en realidad. Un pasito más encantanda de la vida, con seguridad y con ganas; porque a veces no sabemos por qué, pero nos cuesta más de lo normal levantar el pie para dar un paso y resulta que te encuentras a alguien que te ayuda a moverte, o que te frota la espalda con fuerza dándote calor, o te abraza, o simplemente te dice que te quiere... y sólo con eso tú ya consigues sacar esa fuerza escondida ¡¡y a tirar pa´lante!!

En fin, podría hablar una semana entera y no contaría lo bien que me siento hoy (a pesar del cansancio físico, lógico..). Creo que vamos por buen camino y quiero ser optimista. La gala del viernes fue un éxito, disfrutamos como niños chicos y el público también con nosotros, se demostró que podemos llenar un teatro con casi 200 personas que vienen a ver sólo danza oriental. Y el curso de formación de profesoras ha sido el comienzo de una experiencia pionera en Sevilla en la profesionalización de la danza oriental en nuestra ciudad, de la mano de Zuel y Ayda, no podíamos tener mejores Maestros en nuestra ciudad...

Poco a poco se va construyendo el camino, se hace camino al andar...

Y, poco a poco, van llegando las fotos...








3 comentarios:

una chica de marte dijo...

Fue un placer bailar contigo, Peli.

Qalamana dijo...

el placer es siempre mío... ;)

Marina Bailarina dijo...

A mi me gustan los maestros exactamente como a ti!!